Manuel Minch
The inevitable erosion of human activity Some things are irreparable Airport security control AFK Mildlife Notes on the teenternet Cómo romper una pantalla

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cv

Some things are irreparable

Algunas cosas son irreparables

Proyecto de investigación
(2019- 2020)

“[...] it seems easier to imagine the ‘end of the world’ than a far more modest change in the mode of production, as if liberal capitalism is the ‘real’ that will somehow survive even under conditions of a global ecological catastrophe...”
(Žižek, 1994, p.1).

Los pertenecientes al capitalismo tardío somos conscientes de la insostenibilidad del sistema, pero al mismo tiempo existe una consciencia inherente; la imposibilidad de combatirlo. El capitalismo ofrece un escenario en el que todos los artefactos contraculturales son absorbidos por este y en donde todo puede ser medido mediante la lógica de la productividad económica.

Esta investigación indaga en los problemas derivados del comercio internacional, haciendo especial hincapié en la contaminación electrónica y la obsolescencia programada a través de la visibilización y peligros de los procesos de reciclaje de dispositivos electrónicos después de su vida útil.

El eco-desastre no es presentado como algo natural, pero sí como una consecuencia políticoeconómica. Las industrias electrónicas han multiplicado su producción en los últimos años debido a su rápida obsolescencia y esto trae consigo diversos problemas ecológicos y sociales.

Estas dinámicas de producción masiva favorecen la exportación ilegal de chatarra electrónica a países como Ghana, India y China, donde -en su mayoría- son erróneamente reciclados a través de procesos tóxicos, mediante su quema o tratando de extraer pequeñas piezas de materiales preciosos. Esto trae consigo graves problemas de salud para los humanos y animales que se exponen a estos procesos, y más teniendo en cuenta que gran parte de los componentes necesarios para producir los bienes tecnológicos provienen de explotaciones mineras en estos mismos países, donde se extraen materiales de gran conductividad como el coltán o el oro, necesarios para crear los circuitos electrónicos.

Desde este punto de partida, los restos tecnológicos que he recopilado a lo largo de mi vida son sometidos a estos procesos de reestructuración mediante acciones como su quema o su descomposición con distintos procesos químicos.

Mediante la intervención de estos dispositivos se potencia su asimilación como objetos del pasado, que son además dispuestos en una formalización inerte, propia de los museos históricos, donde se niega sus funciones iniciales para convertirlos en meros contenedores del recuerdo. Resaltando su condición efímera frente a la insaciable velocidad del consumo y del progreso tecnológico.

Del mismo modo cabe imaginar estas tecnologías en un futuro aún más lejano, cuando su presencia solo pueda percibirse a través del impacto y la incisión que causaron en la naturaleza y el contexto del momento. En este estadio, el impacto de los dispositivos sobre los ecosistemas terrestres ha superado la época del Holoceno, generando incluso nuevas composiciones geológicas como los plastiglomerados, un nuevo tipo de roca formada por piedras y plásticos.

Cabe plantearse donde está la línea de no retorno, el momento en el que el impacto de la acción expoliativa del medio natural derive en una realidad no habitable para el ser humano.